Roles especializados, contexto controlado, economía de tokens. Así construyo productos reales con mi metodología ARCIS: seguridad y sin deuda técnica.
El error más común al usar IA es tratarla como un asistente genérico. La IA es tan buena como el sistema que la rodea. ARCIS construye ese sistema: documentación estructurada, roles especializados y economía de contexto antes de escribir una sola línea de código. El resultado no es código que parece correcto: Es código que encaja con el proyecto real.
Antes de abrir Claude, todo el proyecto existe en documentos. Esquema de base de datos, endpoints, flujos de usuario, convenciones de código. La IA no inventa la arquitectura — la implementa.
Cada sesión arranca con un prompt estructurado que carga el contexto correcto. Los 3 agentes se activan con sus roles, restricciones y outputs esperados. Una sesión = una tarea concreta. Sin mezclar.
El Auditor valida antes de que el Developer ejecute. Cada output pasa por un checklist de seguridad, consistencia de DB y lógica de IA. Los errores se detectan en fase de revisión, no en producción.
Prueba antes de continuar. Si hay un bug en el Router y construyes 10 archivos encima sin saberlo, lo tienes que rehacer todo. El TIMING.md dicta cuándo cerrar sesión, cuándo abrir una nueva y con qué contexto.
Cada proyecto sigue este ciclo iterativo — las sesiones se abren y cierran por tarea concreta. El contexto se carga, se consume y se renueva: nunca se mezcla ni se contamina entre fases.
Tres perfiles de contexto especializados que se activan por separado en cada sesión. Cada rol tiene su prompt, sus restricciones y su output esperado. No se mezclan.
Producto real, construido con esta metodología. Arquitectura documentada, roles IA definidos, economía de tokens controlada desde el día uno.